¿SABES CADA CUANDO SE CAMBIA LA ROPA DE CAMA?

Estudios realizados en la Universidad de Kingston (Inglaterra), arrojaron que en el lecho se pueden “cobijar” 1.5 millones de ácaros. Pero no sólo eso. También se pueden aglomerar aceites, fluidos y sudores que expide el cuerpo durante el sueño. Inclusive, se pueden encontrar segregaciones genitales, saliva u orine entre los hilos de mantas, edredones o fundas. Por ello, es preciso mudar continuamente cada una de estas piezas. ¿Pero sabes cada cuánto tiempo?

Consecuencias del uso prolongado de la ropa de cama

La falta de aseo en la ropa de cama puede traer graves consecuencias. Si tienes algún corte o herida, se incrementa el riesgo de desarrollar infecciones. Además, puedes contraer diversidad de hongos que se transmiten con mucha facilidad por medio de los textiles. Por ejemplo, el pie de atleta.

A simple vista pueden parecer pulcras, pero después de cuatro días de uso las sábanas comienzan a emanar olores desagradables. Ese es un indicio de que hay que cambiarlas. Las almohadas no se pueden dejar por fuera. Cada 30 o 35 días es preciso meterlas en la lavadora. El resto del tiempo conviene mantenerlas con un cobertor y una funda. Esta última será la pieza que mudarás con más regularidad.

¿Cómo cuidarla?

Como nos dicta la lógica, el uso repetitivo del mismo edredón, sábana o colcha acelerará su desgaste. Pero si se tienen varios juegos, es posible que se mantengan por hasta cinco años. Sin duda conviene elegir piezas de algodón, que destacan por su suavidad.

Específicamente las de algodón peinado son una caricia para la piel, aportan volumen, y son más brillantes y duraderas. Si es blanco conservará sus propiedades orgánicas, lo cual es maravilloso, pues denota mayor calidad. Si te confundes con el número de hilos, selecciona las que tengan más de 400 por pulgada. Son las más finas. 

Glamour y estilo en la cama

Lleva el glamour a tu habitación utilizando una ropa de cama que se adapte a las nuevas tendencias de la moda. Si tus muros lucen tonos neutros, puedes jugar con los estampados. Incluye color en los cojines y edredones. No tengas miedo de probar. Encuentra tu estilo en estos tips.

  • Usa tonos fríos. Puedes apelar a un color pajizo con adornos florales que aporten alegría o, en su defecto, preferir matices verdosos o azules oscuros.
  • Pon atención a los detalles. Si te encanta el corte clásico, los edredones bordados y de fondo blanco te encantarán. Podrás combinarlos sin problemas y son totalmente atemporales.
  • Busca el equilibrio. Los tonos suaves o neutros como los grisáceos o níveos resaltarán la exquisitez de los estampados. Para los días de frío, nada tan abrigador como una funda nórdica.
  • Aprovecha un poco de brillo. Las fundas de colores metálicos se alzan como favoritas. No obstante, los tonos terrosos funcionarán igual de bien para las fechas otoñales o invernales.
  • No pierdas de vista la sencillez. Los diseños lisos están causando furor este 2018. Puedes decantarre por unas sábanas negras, marrones o grisáceas.
  • Emplea almohadones para resaltar. Fusiona piezas rectangulares, circulares y cuadradas. Los tonos pálidos y los bordados distinguen las más tradicionales, pero encontrarás otras variantes en marrón, negro o gris que compaginarán con tus fundas metálicas.

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